En la vida personal y laboral, siempre estamos elaborando planes y convirtiéndolos en nuestros proyectos de vida, ya sean de corto, mediano o largo plazo. Estos proyectos son la fuente de motivación que impulsa nuestros días, alimentando nuestro deseo de alcanzarlos y creyendo que, a través del tiempo, el trabajo, la paciencia y el esfuerzo, eventualmente los veremos convertidos en realidad.
La importancia de tener un proyecto en nuestras vidas es significativa, ya que puede influir de manera profunda en nuestra mejor versión, como afirma la doctora en psiquiatría Rojas Escape (2022). Ella sostiene que un componente importante en esta ecuación es “Mi mejor versión = (conocimientos + Proyecto de vida + Voluntad) * Pasión”. Cada uno de estos elementos es esencial y, al integrarlos de forma efectiva, podemos esperar obtener resultados impresionantes.
Desde la perspectiva del coaching, se reconoce que el uso de nuestras fortalezas personales nos ayuda a llevar la teoría a la práctica, aumentando y potenciando, e incluso combinando, las fortalezas individuales de cada persona. Sin embargo, debemos tener en cuenta que la vida no sigue reglas precisas, ya que las personas son diversas y están moldeadas por sus pensamientos. Estos pensamientos son influenciados por creencias, valores y recuerdos, los cuales a su vez se basan en experiencias positivas o negativas que generan distintas emociones en cada evento. Estas experiencias y emociones son únicas para cada individuo. Entonces, retomando la fórmula, ¿qué sucede si, debido a un factor externo o interno, se sugieren cambios en alguno de los componentes? Sin duda, estos cambios afectarán el resultado esperado y pueden generar frustración. No obstante, debemos considerar este riesgo natural e inevitable y reconocer la importancia de lidiar con la frustración y reaccionar de manera de proteger nuestra salud emocional y evitar que afecte el logro de nuestros objetivos en el largo plazo.

¿Qué es la frustración?
La frustración es un sentimiento de insatisfacción, decepción o descontento que surge cuando nuestros deseos, metas o expectativas no se cumplen o no se alcanzan. Es una respuesta emocional natural que experimentamos cuando nos enfrentamos a obstáculos, dificultades o fracasos en la consecución de nuestros objetivos.
Es importante destacar que la frustración es una parte normal de la vida y que todos la experimentamos en algún momento. Sin embargo, la forma en que reaccionamos y gestionamos la frustración puede marcar la diferencia en nuestra capacidad para superar los obstáculos y seguir adelante.

La frustración desde el punto de vista de la neurociencia
La frustración activa ciertas áreas del cerebro, como la amígdala y la corteza prefrontal. La amígdala, que está involucrada en la respuesta emocional por ende la frustración puede manifestarse de diferentes formas, como irritación, enojo, tristeza o impotencia. Puede surgir tanto en situaciones personales como profesionales y puede afectar nuestro estado de ánimo, motivación y bienestar emocional. Por otro lado, es importante considerar que si bien la corteza prefrontal esta encargada del control ejecutivo y la toma de decisiones, es una reacción natural que en momentos de frustración esta puede afectar directamente con la evaluación de la situación y la planificación de nuevas estrategias. Mas cuando nos enfrentamos a desafíos y obstáculos, nuestro cerebro se ve desafiado a buscar nuevas soluciones y adaptarse a la situación. Esto también es la oportunidad de promover la plasticidad cerebral, la capacidad del cerebro para cambiar y adaptarse a nuevas circunstancias, por eso es importante considerar las herramientas para el manejo de este sentimiento precautelando la salud emocional.

¿Qué hacer para que el sentimiento de frustración no afecte mi salud emocional?
Aprender a manejar la frustración de manera saludable implica reconocer y aceptar nuestras emociones, buscar alternativas y soluciones, ajustar nuestras expectativas, desarrollar resiliencia y mantener una actitud positiva y perseverante. El apoyo de otras personas, el autocuidado y el aprendizaje de habilidades de afrontamiento también pueden ser útiles para gestionar la frustración de manera efectiva.
Todas las personas reaccionan de manera diferente, pero considerar las siguientes propuestas puede ayudarte a cuidar tu salud emocional:
- Reconoce y acepta tus emociones: Permítete sentir la frustración y reconoce que es una emoción válida y natural. No reprimas tus sentimientos, ya que esto puede generar más tensión y malestar.
- Practica la autorreflexión: Examina tus expectativas y evalúa si son realistas. Ajusta tus metas y objetivos si es necesario. También reflexiona sobre tus propias reacciones y cómo estás interpretando la situación.
- Mantén una perspectiva realista: Recuerda que los obstáculos y contratiempos son parte normal de la vida. Acepta que no todo saldrá como esperas y que los resultados pueden llevar tiempo. Enfócate en el proceso y en aprender de las experiencias.
- Busca apoyo y comunicación: Comparte tus sentimientos con personas de confianza, como amigos, familiares o un profesional de la salud mental. Hablar sobre tus frustraciones puede brindarte una nueva perspectiva y obtener apoyo emocional.
- Practica el autocuidado: Dedica tiempo a cuidar de ti mismo/a. Esto incluye mantener una alimentación saludable, hacer ejercicio regularmente, dormir lo suficiente y dedicar tiempo a actividades que te proporcionen bienestar y satisfacción personal.
- Aprende técnicas de manejo del estrés: Explora técnicas de relajación, como la respiración profunda, la meditación, mindfulness o el yoga. Estas prácticas pueden ayudarte a reducir la tensión y calmar tu mente.
- Aprende de la experiencia: Intenta encontrar lecciones o aspectos positivos en las situaciones frustrantes. Pregúntate qué puedes aprender de ellas y cómo puedes crecer como persona a partir de esas experiencias.
- Busca soluciones y alternativas: Enfoca tu energía en buscar soluciones o diferentes enfoques para superar los obstáculos. Identifica los recursos disponibles y considera nuevas estrategias que puedan ayudarte a alcanzar tus metas.

El coaching de fortalezas puede ser una herramienta valiosa para manejar la frustración, ya que se centra en el reconocimiento y desarrollo de las fortalezas individuales de una persona acompañando en el:
- Autoconocimiento, ayudar a identificar y comprender tus fortalezas personales;
- Cambio de perspectiva, en lugar de centrarte en las limitaciones y fracasos, ayudar a identificar las fortalezas que puedes utilizar para superar los obstáculos y encontrar soluciones creativas;
- Resiliencia, fomentar la capacidad de recuperarse y adaptarse frente a la adversidad:
- Estrategias de afrontamiento, recurrir a herramientas y estrategias específicas para manejar la frustración;
- Autoconfianza: ganar mayor confianza en las propias capacidades;
- Apoyo y motivación: Un coach puede guiarte, motivarte y brindarte retroalimentación constructiva para ayudarte a manejar la frustración de manera efectiva y alcanzar tus metas.

Conclusión
En la vida personal y laboral, nuestros proyectos de vida son la fuente de motivación que impulsa nuestros días y nos lleva a perseguir metas a corto, mediano y largo plazo. Integrando conocimientos, voluntad y pasión, podemos alcanzar nuestra mejor versión. La frustración es una emoción natural en el proceso, podemos manejarla de manera saludable y continuar avanzando hacia nuestros objetivos, brindándonos la oportunidad de aprender y adaptarnos. Aprender a regular nuestras emociones y buscar soluciones nos ayuda a proteger nuestra salud emocional y a enfrentar los desafíos con resiliencia y confianza. Con el apoyo adecuado y de ser necesario mediante el coaching de fortalezas personales y el autocuidado, puedes llegar a superar obstáculos y alcanzar el éxito en los proyectos de vida definidos en tu vida personal y profesional.
Por: Yanett Alberto [03/07/2023]