La rumiación y su efecto en la salud emocional

Todos experimentan situaciones en las que no pueden superar un mal evento o emoción porque están atrapados en sus pensamientos. Aunque es natural pensar en nuestros problemas, de vez en cuando, podemos ser víctimas de pensar demasiado y pensar negativamente de forma habitual, lo que puede dar lugar a la rumiación.

La rumiación puede afectar significativamente nuestra salud mental, afectando nuestro estado de ánimo, nuestras relaciones y nuestro bienestar general. La investigación sugiere que la rumiación es un factor de riesgo para el desarrollo de la depresión y que también puede elevar los síntomas de depresión en aquellos que ya tienen el trastorno. Además, los estudios han encontrado que la rumiación predijo el inicio de la depresión durante un período de varios años.

¿Qué es la rumiación?

La rumiación es el acto de pensar repetidamente en un evento o situación adversa, lo que a menudo conduce a la magnificación de las emociones negativas y a la incapacidad de seguir adelante. Es una respuesta típica al estrés, el trauma o la depresión y, a menudo, se caracteriza por pensar demasiado, preocuparse y analizar obsesivamente eventos pasados. Sentimientos de desesperación, preocupación e impotencia pueden resultar de rumiar. Se define como un patrón de pensar demasiado y vivir en experiencias o emociones negativas, como el arrepentimiento, la culpa o la ira. Puede convertirse en un patrón de pensamiento crónico y cíclico que obstruye su capacidad de resolución de problemas y toma de decisiones, lo que resulta en una mayor incertidumbre y preocupación.

¿Cuándo se origina la rumiación?

La rumiación puede tener su origen en varias fuentes, como traumas pasados, experiencias de vida adversas, estrés crónico o rasgos de personalidad. También prevalece entre las personas con depresión o trastornos de ansiedad, ya que estas condiciones pueden exacerbar los patrones de pensamiento negativos.

Reconocer los signos de rumiación y buscar ayuda profesional, si es necesario, es fundamental. Si bien es habitual pensar en experiencias difíciles, la rumiación excesiva puede afectar significativamente la salud mental y el bienestar general.

¿Cuál es la relación con el ego?

La rumiación puede surgir significativamente debido al ego o a nuestro sentimiento de identidad. Por ejemplo, nuestro ego puede interpretar un suceso o una circunstancia negativa como un fracaso personal, lo que genera dudas, humillación y decepción; puede dar lugar a un ciclo de cavilaciones y pensamientos negativos.

¿Qué efectos tiene la rumiación?

Rumiar puede afectar nuestro bienestar emocional, lo que lleva a un aumento de la ansiedad, la desesperación y el estrés. Además, puede resultar en un peor juicio, menos creatividad y menos productividad. Además, rumiar puede dañar nuestras conexiones interpersonales al volvernos distantes o irritados, lo que puede causar discusiones y producir pensamientos aún más ansiosos.

Aprender a desapegarse del ego y observar los pensamientos y las emociones con un sentido de desapego puede ayudar a romper el ciclo de rumiación. Al reconocer que los pensamientos no son necesariamente precisos o reflejan el valor de uno, las personas pueden abordar las experiencias difíciles de manera más objetiva y disminuir el efecto del diálogo interno negativo en la salud mental.

La importancia de controlar la rumia

Para el bienestar emocional es necesario controlar la rumia. Nuestra salud mental y nuestro bienestar general pueden mejorar al reducir la frecuencia y la gravedad de los patrones de pensamiento negativos. La rumiación puede dañar nuestras conexiones e interferir con nuestra capacidad para trabajar de manera eficiente y productiva. Es esencial contemplar si quieres mantener una perspectiva positiva.

Métodos para trabajar la rumia

Llevar un diario, ejercicios de atención plena (Mindfulness) y terapia conductual cognitiva son algunos métodos para reducir la rumiación. Al aumentar la conciencia de nuestros pensamientos y sentimientos, las técnicas de atención plena como la meditación o los ejercicios de respiración profunda pueden ayudar a disminuir los efectos del pensamiento negativo. En la terapia cognitivo-conductual, los patrones de pensamiento negativos se reconocen, modifican y se reduce la frecuencia de rumiación. Escribir un diario también es beneficioso porque nos permite analizar nuestros sentimientos y detectar patrones en nuestro pensamiento.

Conclusión

La rumiación es una reacción estándar al estrés, el trauma y la depresión, representada por patrones de pensamiento negativos repetitivos que pueden afectar significativamente nuestra salud emocional. Al comprender qué es la rumia, cómo se origina y sus efectos en nuestra salud mental, podemos tomar medidas para disminuir su efecto. Podemos hacer esfuerzos para disminuir el impacto de la rumia al ser conscientes de qué es, de dónde viene y el daño que causa a nuestro bienestar emocional.

La rumiación puede reducirse en intensidad y frecuencia mediante métodos como llevar un diario, terapia cognitiva conductual y actividades de atención plena, que pueden mejorar nuestro bienestar general. No dude en solicitar ayuda de profesionales si tiene problemas de rumiación. Un Coach de Fortalezas puede ayudarle a desarrollar estrategias para mejorar el bienestar general. Considera tomar nuestras sesiones de expertos en Mindfulness y gestión emocional, @yanegestionemocional cuenta con un equipo de profesionales que trabajará con usted individualmente para ayudarlo a identificar áreas de mejora hacia una mejor salud mental para incrementar su rendimiento personal como profesional.

Por: Yanett Alberto [05/04/2023]